En la primera escena, Nastagio, rechazado por su dama, trata de consolar su pena yéndose con sus amigos a cazar a un bosque cerca de la ciudad de Rávena. Cuando se encuentran paseando por un pinar ve, de pronto, cómo una mujer desnuda es atacada por un perro y por un caballero a caballo. El caballero se abalanza sobre ella con la espada levantada y con gesto amenazador Nastagio intenta ayudar a la dama.
Todas estas acciones están reflejadas en la pintura de forma circular, como circular es la historia que relata, sin separación de escenas. Sin embargo, Botticelli, para que entendamos mejor lo que está pasando en la narración, coloca un pino para que pensemos que ha pasado el tiempo, y nos acerca un poquito a Nastagio mientras, por detrás , en un segundo plano, vemos la persecución
En la Escena II, y en el mismo lugar, pero de nuevo separado por los pinos para indicar otra fase de la narración, Nastagio contempla, horrorizado, el cuerpo de la mujer muerta, a la que el caballero perseguidor, que la ha asesinado, ha arrancado, además, el corazón y las entrañas y se las ha arroja a los perros.
En la Escena III el caballero le cuenta a Nastagio su historia y cómo la persecución y muerte de la dama se repiten ininterrumpidamente a lo largo del tiempo, ya que ella no tiene sentimiento de arrepentimiento. Nastagio toma la decisión de contar la historia a su dama. Él, al principio, en la escena I, estaba muy apenado por el rechazo de la joven e invita a la familia de ella a un banquete para que con sus propios ojos contemplen la persecución y muerte de otra dama, que también había rechazado a su amado. Y allí, ante la familia de su prometida, y ante ella misma, vuelve a repetirse la persecución, caza y muerte de la mujer desnuda, cuyas vísceras son arrojadas a los perros.
En este panel encontramos el escudo de los Médicis, ya que era costumbre que los retratos o los símbolos y emblemas de los comitentes, es decir, de los que han encargado la obra al artista, aparecieran en el cuadro sin importar la época en la que sucede la historia; aunque el momento en el que la misma se pinta sea diferente de lo representado, ya que eso demostraba la relevancia de los clientes, también llamados donantes.
En el Museo del Prado se encuentran las tres primeras pinturas. La cuarta, que recoge el banquete de bodas final, se encuentra en una colección privada y nos muestra una celebración que tiene lugar debajo de unos arcos. Observamos que se recoge el final feliz de esta dramática historia.
Desde el punto de vista pictórico, podemos apreciar cómo Botticelli utiliza la alternancia de colores, sobre todo el blanco y el rojo y los distintos verdes, para crear en el espectador la ilusión de que las figuras se están moviendo, es decir, que tanto la mujer desnuda, como el caballero corren desenfrenadamente.
Este efecto de movimiento también se consigue cambiando la postura de las piernas de la mujer y del caballero y las patas de los animales: perro y caballo, así como con la alternancia de los árboles.
En cuanto a la representación de la anatomía de los personajes podrás observar que se trata de figuras muy elegantes, alargadas, que se inspiran en los modelos clásicos (griegos y romanos), muy idealizados.
Esta es la cuarta escena que no podrás ver en el Museo del Prado porque pertenece a un coleccionista particular y se encuentra en el Palacio Pucci de Florencia.
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